Inmigración; historia de dos sombrillas
El verano está para que los paparazzis persigan a los famosos y para que éstos hagan ejercicios de identificación suficientes como para salir en las revistas glamurosas y del corazón. En verano la playa es el lugar donde todo fotógrafo encuentra al famoso de turno, ¿o es al revés? Pero en ocasiones la realidad no tiene tanto encanto, ni tanta mentira, aunque eso sí tiene auténtico corazón.
Las imágenes de los bañistas de La Tajita son reconfortantes. Últimamente la sociedad civil está dando ejemplos de humanidad que alguno, ya podría tomar buena nota. El Francisco y Catalina fue el ejemplo humanitario frente a la frialdad maltesa, la inanición europea -¿existe Europa?, si existiera, la pregunta sería; ¿qué Europa?, y la respuesta, “la del capital y grandes empresas”, punto y aparte- y la impúdica subasta de personas.
Javier Bauluz nos fotografió en , en la playa de Zahara, una pareja bajo sombrilla con cadáver al fondo, la muerte a las puertas del paraíso. La imagen conmovió; unos, Arcadi Espada por ejemplo, calificaron la fotografía de estafa o mentira, otros, The New York Times, la llevaron a sus portadas o la publicaron y a muchos simplemente nos zarandeó la conciencia. La foto era todo un símbolo pero, no única, lamentablemente, en el resto del álbum de secuencias, también quedó grabada la indiferencia de quienes continuaron su plácida jornada de playa.
Ahora, seis años después, otras fotos, nos reconfortan. La llegada a la playa de La Tejita de un grupo de inmigrantes es atendida, ahora sí, por los bañistas. En televisión vimos conmovedoras imágenes, como la de aquel adolescente que reposaba su cabeza en la pierna denuda de una mujer. En la secuencia de imágenes, elementos similares: bañistas, inmigrantes, sombrillas... En una, indiferencia, pasotismo, muerte, en la otra, solidaridad, ayuda, ganas de vivir, de ayudar a vivir. Seis años separan esta sombrilla de esta otra, ¿será que hemos mejorado y no lo sabemos?
Las imágenes de los bañistas de La Tajita son reconfortantes. Últimamente la sociedad civil está dando ejemplos de humanidad que alguno, ya podría tomar buena nota. El Francisco y Catalina fue el ejemplo humanitario frente a la frialdad maltesa, la inanición europea -¿existe Europa?, si existiera, la pregunta sería; ¿qué Europa?, y la respuesta, “la del capital y grandes empresas”, punto y aparte- y la impúdica subasta de personas.
Javier Bauluz nos fotografió en , en la playa de Zahara, una pareja bajo sombrilla con cadáver al fondo, la muerte a las puertas del paraíso. La imagen conmovió; unos, Arcadi Espada por ejemplo, calificaron la fotografía de estafa o mentira, otros, The New York Times, la llevaron a sus portadas o la publicaron y a muchos simplemente nos zarandeó la conciencia. La foto era todo un símbolo pero, no única, lamentablemente, en el resto del álbum de secuencias, también quedó grabada la indiferencia de quienes continuaron su plácida jornada de playa.
Ahora, seis años después, otras fotos, nos reconfortan. La llegada a la playa de La Tejita de un grupo de inmigrantes es atendida, ahora sí, por los bañistas. En televisión vimos conmovedoras imágenes, como la de aquel adolescente que reposaba su cabeza en la pierna denuda de una mujer. En la secuencia de imágenes, elementos similares: bañistas, inmigrantes, sombrillas... En una, indiferencia, pasotismo, muerte, en la otra, solidaridad, ayuda, ganas de vivir, de ayudar a vivir. Seis años separan esta sombrilla de esta otra, ¿será que hemos mejorado y no lo sabemos?





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