La niña Carmen
Cuando George W. Bush emite por primera vez su veto presidencial contra el uso de células madres embrionarias, nace, en un hospital sevillano, una niña liberada de una terrible enfermedad hereditaria.
Carmen, que ese es su nombre, podrá jugar como cualquier otra niña, y podrá hacerlo, gracias al denominado Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) que ha permitido corregir la terrible herencia de la distrofia muscular de Duchenne.
La novedad no está tanto en el método, como en el hecho que la técnica se utilice, por primera vez, en un hospital público. En Sevilla tuvo que ser; Andalucía lleva tiempo apostando por la investigación en el campo de la genética y no es casual que un centro público andaluz sea el primero en ofrecer esta posibilidad de una vida normal a través de la manipulación genética. Hasta la fecha Andalucía es la primera, y única, comunidad del Estado español que reconoce como derecho ciudadano el acceso gratuito a este sistema de diagnóstico que permite a las parejas con problemas de transmisión hereditaria, tener hijos sanos.
Seguramente todos se alegran del feliz nacimiento de Carmen, pero habría que recordar al siempre ponderado arzobispo de Valencia cuando, en una pastoral reciente, dejó dicho y escrito que “La sociedad trata a un embrión humano como a un embrión de un cerdo”, o la actitud mojigata del Partido Popular que llegó a recurrir la Ley andaluza repudiando y eludiendo los problemas de miles de pacientes y trabando a la comunidad científica española.
La niña Carmen podrá llevar una vida normal, ojalá así sea. Y todo gracias a que una sociedad laica avanza frente a los obstáculos y discursos morales de sectores religiosos y otras opciones conservadoras.
Comentarios relacionados:
Obispos y ciencia
Carmen, que ese es su nombre, podrá jugar como cualquier otra niña, y podrá hacerlo, gracias al denominado Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) que ha permitido corregir la terrible herencia de la distrofia muscular de Duchenne.
La novedad no está tanto en el método, como en el hecho que la técnica se utilice, por primera vez, en un hospital público. En Sevilla tuvo que ser; Andalucía lleva tiempo apostando por la investigación en el campo de la genética y no es casual que un centro público andaluz sea el primero en ofrecer esta posibilidad de una vida normal a través de la manipulación genética. Hasta la fecha Andalucía es la primera, y única, comunidad del Estado español que reconoce como derecho ciudadano el acceso gratuito a este sistema de diagnóstico que permite a las parejas con problemas de transmisión hereditaria, tener hijos sanos.
Seguramente todos se alegran del feliz nacimiento de Carmen, pero habría que recordar al siempre ponderado arzobispo de Valencia cuando, en una pastoral reciente, dejó dicho y escrito que “La sociedad trata a un embrión humano como a un embrión de un cerdo”, o la actitud mojigata del Partido Popular que llegó a recurrir la Ley andaluza repudiando y eludiendo los problemas de miles de pacientes y trabando a la comunidad científica española.
La niña Carmen podrá llevar una vida normal, ojalá así sea. Y todo gracias a que una sociedad laica avanza frente a los obstáculos y discursos morales de sectores religiosos y otras opciones conservadoras.
Comentarios relacionados:
Obispos y ciencia





0 Comments:
Post a Comment
<< Home